ADOLESCENCIA
Terapia para adolescentes online
La adolescencia no es una etapa que haya que corregir. Es un momento de búsqueda, a veces ruidoso y a veces muy silencioso, en el que tener un lugar propio, que no sea el de casa ni el del instituto, cambia mucho las cosas.

Qué ocurre
Qué puede estar pasando
Encierro y silencio en casa. Discusiones que escalan por cosas mínimas. Caída del rendimiento escolar o, al contrario, una exigencia que no da tregua. Ansiedad ante los exámenes o ante lo social. Dificultades con el cuerpo y con la imagen. Dormir de día, vivir de noche.
También hay señales menos visibles, como perder el interés por lo que antes gustaba, aislarse de las amistades, una tristeza que se sostiene en el tiempo, o una irritabilidad continua que en realidad protege algo más frágil.
Nada de esto define a nadie. Son maneras en que un momento difícil se hace notar.
Por qué se consulta
Quién suele pedir la primera cita
Casi siempre la familia, preocupada porque no logra llegar. A veces el propio adolescente, que ha buscado ayuda por su cuenta o ha pedido en casa hablar con alguien.
Entre los motivos más frecuentes están la ansiedad, dificultades para dormir, conflictos familiares que se han vuelto circulares, duelo, separación de los padres, cambio de colegio o de país, acoso, dudas sobre la identidad, o simplemente un malestar que nadie sabe nombrar.
También llegan familias que no ven un problema grave y quieren orientación para acompañar mejor una etapa que se les hace cuesta arriba.
Cómo se vive
Cómo lo vive un adolescente
Muchos llegan a la primera sesión convencidos de que van a ser evaluados o de que alguien va a informar a sus padres. Por eso lo primero que se establece es lo contrario. Es su espacio, y lo que se dice ahí es suyo.
Cuando esa confianza se sostiene, suele aparecer con rapidez lo que no se dice en casa. La presión, el miedo al futuro, las comparaciones, lo que ocurre en redes, la soledad que conviven con estar todo el día conectados.
En terapia
Qué puede trabajarse
Un lugar propio donde pensar en voz alta sin que nada se convierta inmediatamente en una consecuencia. Eso, en sí, ya hace un trabajo.
A partir de ahí se trabaja la relación con el cuerpo y con la imagen, la presión académica, la ansiedad social, los vínculos con amistades y con la familia, el proyecto de futuro, la construcción de la propia identidad. También, cuando aparece, el sufrimiento más serio, que se conversa con la seriedad que requiere.
Con la familia mantengo un contacto puntual para orientar y responder preguntas prácticas, sin trasladar el contenido de las sesiones.
Mi enfoque
Cómo trabajo con adolescentes y familias
Empiezo con una conversación inicial con la familia y, después, sesiones individuales con el o la adolescente, semanales y por videollamada. Las entrevistas con la familia se acuerdan de antemano y se hablan siempre primero con él o ella.
La confidencialidad es la base del trabajo. La única excepción son las situaciones de riesgo real para su integridad, que sí se conversan, siempre primero con el adolescente.
Trabajo en español y en inglés, lo que suele ser útil en familias bilingües o en jóvenes que estudian fuera.
Qué esperar
Lo que pueden esperar
- Una primera conversación con la familia antes de empezar.
- Sesiones individuales semanales, confidenciales, por videollamada.
- Contacto puntual con la familia, acordado y transparente.
- Sin etiquetas ni informes que definan a la persona.
- Sesiones en español o en inglés.
Cuándo pedir ayuda
Cuándo conviene consultar
Cuando el malestar se sostiene semanas, cuando hay aislamiento marcado, cuando el sueño o la alimentación se alteran de forma persistente, cuando el conflicto en casa se ha vuelto la única forma de conversación.
Y antes de que la situación se agrave. Consultar temprano suele hacer el trabajo más ligero para todos. Si hubiera riesgo inmediato para su seguridad, hay que acudir a los servicios de urgencia; la terapia no sustituye a una atención urgente.
Preguntas frecuentes
Preguntas de familias y adolescentes
Estas son las preguntas que me llegan con más frecuencia antes de una primera cita con un adolescente.
No. La confianza entre un adolescente y su terapeuta es la base del trabajo. Mantengo contacto con la familia para orientar y responder preguntas prácticas, pero sin trasladar el contenido de las sesiones. Si apareciera una situación de riesgo real, sí se conversa, y siempre primero con él o ella.
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